Una de las dificultades que enfrentan algunas sociedades en desarrollo es la escasez de intérpretes de su realidad: librepensadores que sean capaces de ir más allá de la coyuntura y dar miradas profundas sobre el pasado y el presente, de tal forma que contribuyan a un mejor entendimiento de esa realidad y de los retos que plantea el futuro. Para el caso de Latinoamérica el problema pareciera com-plicarse al recurrir a visiones incompletas, según las cuales la realidad de cada uno de los países que integran la región es mostrada como independiente de la de los demás.