Estructurar canales de distribución que le permitan al fabricante llevar en el menor tiempo posible y en las mejores condiciones sus productos a los consumidores, es una labor empresarial fundamental. Saber escoger los proveedores (agentes, mayoristas o minoristas) y entablar una relación de complementariedad con ellos puede resultar clave para alcanzar los propósitos antes mencionados. En la década de los 80`s el fabricante tenía todas las de ganar, dado que éste era quien imponía las reglas al momento de negociar con los intermediarios. Pero vienen los años 90`s y se da un cambio total en la forma como se dan las negociaciones, pues ya no son los fabricantes los que ponen las reglas sino los intermediarios que toman el control gracias a sus experiencias y eficiencia.